Para una nueva generación de cineastas, el videojuego ya no es una influencia externa, sino parte de su identidad existencial, emocional y estética. Es una forma de comprender el mundo, de canalizar sentimientos y de abordar los lugares más íntimos del pensamiento. En esta sesión se explorará, a través de una selección meticulosa de extraordinarias piezas cortas, cómo las imágenes de diferentes videojuegos pueden convertirse en poesía para tratar temas de preocupación actual: la soledad, la desafección emocional, el cuerpo mutable, el desarraigo y la alienación urbana. Así pues, esta propuesta está dedicada a toda persona interesada en el cine y los nuevos lenguajes artísticos.
María Añón, nacida en Valencia en 1997.
Graduada en Dirección de Fotografía en la ECAM, ha participado en diferentes proyectos cinematográficos, tanto como directora de fotografía como dirigiendo sus propios cortometrajes. Además, es cocreadora y coprogramadora del cineclub valenciano Cromacine, que tiene como objetivo acercar al público valenciano un cine independiente, experimental, con poca cabida dentro de los circuitos industriales, y ponerlo en relación con ciertas cuestiones que definen el contexto social y cultural contemporáneo.